Fics and Fickers - Una ventana a la imaginacion Hache Comics

Una ventana a la imaginación

 

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Los personajes de Saint Seiya que aparecen en este fic son propiedad de Masami Kurumada.

Este fic, así como los personajes que no pertenecen a Saint Seiya, son propiedad de Gladys. B. Pláceres. R [Prisma]. Para un mejor dramatismo, se sugiere leer acompañado del tema musical: Tess. The second you sleep.

 
     
   
     
 
FanficsLa guerra de Sanctus

02. RECUERDOS

Por: Prisma

[Comentarios]

Seiya despertó poco a poco, le dolían los huesos de cada rincón del cuerpo, de hecho, dudaba que le quedara uno solo sano.

Se llevó las manos a la cabeza, tenía el casco de la armadura de Pegaso, al igual que toda la armadura, aunque no en perfecto estado, como si hubiera estado librando una batalla, pero no lo recordaba.

Entonces se dio cuenta, asombrado, que Shunn estaba a su lado, permanecía inconciente y estaba en un estado aún peor de lo que se encontraba él mismo; si en realidad habían lucharon, Shunn se había llevado la peor parte.

Intentó despertarlo, pero no se movió, por lo que decidió dejarlo tranquilo unos momentos mientras él intentaba averiguar que les había ocurrido, o por lo menos, saber donde estaban.

Se levantó y miró a su alrededor; el paisaje era desolador, solo veía rocas y ni un ápice de vegetación a la vista, le recordaba mucho a un lugar...pero no terminaba de acordarse.

Reprimió un grito de furia, nada parecía claro, y por más que intentara recordar, no lo lograba.

Giró a mirar a Shunn y si antes parecía frustrado por no recordar, ahora su faz parecía muy preocupada; se aproximó a el, comprobó que tenía mucha fiebre y que perdía el color de la cara por momentos, esto angustió a Seiya, que, sin pensar en su propio dolor, se llevó a Shunn a cuestas, dispuesto a encontrar algún tipo de civilización, alguien que pudiera atender a Shunn de sus heridas.

_ ¡Que me ahorquen si veo lo que estoy viendo! -exclamó una voz a su espalda.

Seiya se dio rápidamente la vuelta, absorto en sus pensamientos, no se había percatado de que los habían rodeado.

Frunció el ceño de forma amenazante y se puso en guardia, sin soltar a Shunn.

El grupo, formado por unos seis o siete hombres, poseían unas armaduras que, si Seiya no se equivocaba, eran de bronce.

Todos estallaron de risa al ver a Seiya en posición de combate, quizás se burlaban de la idea de que un simple caballero pudiera enfrentarse a seis caballeros de bronce, y encima, el otro estaba herido y cargaba de fardo a otro caballero aún en peores condiciones que él.

_ ¿No pensarás que podrás vencer a seis caballeros de bronce verdad? -rió el que perecía el líder.

Seiya sonrió débilmente, sin bajar la guardia

_ Si supieras la de veces que me han dicho eso, no te hubieras atrevido a subestimarme.

El resto del grupo estalló en carcajadas, pero no así el jefe, que parecía ofendido.

_ No me gusta que se burlen de mí -siseó amenazante.

_ Ya somos dos -fue la respuesta de Seiya.

Tras un grito de furia, los seis se fueron en contra de Seiya, que seguía sin abandonar a Shunn.

Con rápidos movimientos, logró esquivar los puños y patadas de cuatro de ellos, retrocedió ante los poderes de los otros dos y se cubrió el rostro, esa fue la oportunidad que tuvieron los otros dos para atacarlo sin que pudiera defenderse.

Concientes de que, protegiendo al otro caballero no se protegía a él mismo, atacaron a Seiya.

Seiya no llegó a utilizar sus meteoros de Pegaso, pues fue alcanzado por casi los seis poderes de los demás caballeros.

Cayó de espaldas y soltó a Shunn; se llevó instintivamente la mano a su costado derecho, y se preguntó cuantas costillas tendría rotas, le manaba sangre de la boca y un dolor sordo casi le impedía respirar...pero no podía dejar solo a Shunn.

Con un supremo esfuerzo se puso en pie, cerró los ojos con fuerza al sentir un lacerante dolor al respirar, la batalla comenzaba a pasarle factura.

Los caballeros de bronce comenzaron a reírse de nuevo, su líder, de brazos cruzados, esbozaba una cruel sonrisa.

Seiya cerró los ojos y comenzó a describir en el aire, la constelación de Pegaso...hasta ese momento duró la última risa.

Los caballeros retrocedieron instintivamente al ver el poderoso cosmos de Seiya, pero lo que los asustó no fue su poder, sino su procedencia.

_ ¡Dame tu fuerza Pegaso! -exclamó Seiya mientras corría hacia sus enemigos.

Ninguno de los caballeros se defendió, todos recibieron de lleno el poder del Pegaso y solo dos de ellos, muy mal heridos, quedaron en pie.

El líder, uno de los que aún permanecía en pie, miró con renovado asombro a Seiya.

_ Eres...-titubeó con los ojos muy abiertos- eres...el caballero de Pegaso...

Seiya jadeaba por el esfuerzo de seguir respirando, lo que le resultaba un tormento debido a sus heridas; miró a los dos caballeros que aún seguían en pies.

_ ¿Quienes sois?

_ Soy Lácran del Zorro negro -contestó el líder- y este es mi hermano -señaló al otro caballero en pie- Tristán de Milano.

_ ¿Porque nos habéis atacado?

_ Porque no sabíamos quienes erais -contestó Tristán- en especial tú...Caballero de Pegaso.

_ Permítenos que redimamos nuestros error -intervino Lácran.

Seiya frunció el ceño, no confiaba en aquella repentina muestra de simpatía; como si le hubieran leído la mente, Tristán y Lácran inclinaron la cabeza en señal de respeto.

Poco a poco, el resto de caballeros de bronce se fueron levantando, todos ellos parecían igual de afectados que los hermanos, lo que desconcertó a Seiya.

Este se giró y miró a Shunn.

_ ¡Hertras no!- exclamó Lácran.

Seiya giró rápidamente, uno de los caballeros caídos le atacaba...no tendría tiempo para esquivar el ataque.

_ ¡Cadena de Andrómeda!

Unas poderosas y rápidas cadenas pasaron rozando a Seiya, atravesando el cuerpo de Hertras y alejándolo hacia el resto de caballeros.

Después de dejar el cuerpo en el suelo, las cadenas retrocedieron con la misma velocidad con la que habían atacado.

Un enfurecido Andrómeda permanecía precariamente en pie, Seiya lo miró y sintió un profundo alivio.

_Estáis dentro de los dominios del Santuario -informó Tristán con voz apesadumbrada- si seguís recto, conseguiréis llegar al pueblo -señaló hacia el sudoeste de donde se encontraban- por allí encontraréis ayuda.

Dicho esto, comenzaron a retroceder dispuestos a marcharse.

_Esperad -atajó Seiya.

_No os preocupéis por vuestra seguridad -habló Lácran- nadie os tocará mientras estéis dentro de los dominios del Santuario.

Dicho esto, los caballeros se retiraron con sorprendente velocidad, dejando a Seiya anonadado.

Este volteó rápidamente hacia Shunn, este volvió a caer al suelo.

Seiya corrió hasta su amigo, esta vez ambos se apoyaban el uno al otro para seguir caminando; ambos observaron la dirección que les había indicado Tristán.

Estaban dentro de los dominios del Santuario, ahora Seiya lo recordaba, se había ganado la armadura de Pegaso en Grecia, casi en el mismo Santuario, el propio patriarca le había entregado la armadura, por ello recordaba el lugar, jamás podría olvidarlo.

Pero algo parecía...diferente...pero no estaba seguro si era algo de su imaginación o no...

Continuará...

 
 

 
     
   
     
 

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